Las batallas del abuelo son esos relatos, generalmente somnolientos para los nietos, que el abuelo cuenta una y otra vez en cuanto le das pie. Son aburridas para la audiencia por repetitivas, pero ¡qué bien le sienta al abuelo darles curso!
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Así que, como «abuelito», decido abrir un apartado (cuaderno, categoría en este caso) en que dejar reflejadas mis batallitas por aquello de quedarme agusto.

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La primera dice así:
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La crónica diaria es buena acompañante. Cojes un papel y un lápiz (lo que hoy significa una pantalla y un teclado), vas relatando lo reseñable del día acompañado de las fotos pertinentes, y al día siguiente lo relees montando, si se tercia, un relato del día en cuestión. Relaja.
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Habrá días en que resulte prolijo y extenso, y otros días vacíos de contenido. Pero unos con otros se compensan y dejan muy buen cuerpo.
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Hoy despierto con:
-la foto del otoño (https://www.librosdeleer.es/otono-25/),
-leo a Iván Leal hablando sobre el fin de las cartas manuscritas (que siempre me resulta provocador https://superfluor.substack.com/p/superfluor-67-se-acabaron-las-cartas),
-por Iván Leal descubro un fantástico relato de Hernán Casciari (¡cómo son estos argentinos de buenos relatores! https://www.youtube.com/watch?v=eDAj_nW5YBY)
-me doy de alta en Sabandijers (una comunidad bien llevada, con una presentación impecable. https://sabandijers.club/),
-descubro con Ester Serraz de Vereda la fina lana escocesa (https://vereda.substack.com/p/vereda-55-mas-valioso-que-el-oro),
-y guardo un youtube sobre la fabricación de la tinta china (que siempre me asombran los chinos haciendo sus cosas. https://www.youtube.com/watch?v=-_if-Zh7XXg )
