hablar por hablar


mass media, entender y parlotear

.

Hablar de comunicación se puso de moda a mediados del siglo XX, a medida que la tv se implantaba de forma universal, dado que venía a revolucionar, la tv, la forma en que siempre nos habíamos comunicado los humanos.

.

Los “medios” se llamaban inicialmente “mass media”, el término inglés empleado como apócope de “medios de comunicación de masas”. Hemos podido ver cómo efectivamente la tv ha tenido un impacto transformador en la sociedad toda. En los años 70, en la Facultad de Periodismo de la Complutense de Madrid, se planteaba el objetivo de saber “lo que ocurre en todo lugar y en todo momento” como utopía comunicacional. Lo planteaba el profesor Ángel Benito y lo planteaba como utopía porque de aquella se daba por hecho que tal objetivo nunca se iba a cumplir.

.

Pero mira tu por donde, revueltas de la historia, con la llegada del iPhone (los teléfonos “inteligentes?”, con muchas interrogantes) accedimos de rebote a la materialización de aquella utopía.

.

El resultado inicial ha sido la revolución de las redes sociales. Fenómeno que no ha hecho más que empezar y podemos empezar a entender, pero dudo que nuestra generación llegue a ver su final.

.

El fenómeno de las redes ha dado la palabra a todo el mundo. Cualquiera puede decir lo que quiera y hacerlo llegar a todo el mundo sin más que subirlo a Internet.

.

Pero es tal la avalancha de información que llega al teléfono, que no tenemos más remedio que educarnos en el empleo de filtros que nos permitan aprovechar el fenómeno sin que nos devore como incendio arrasador. Pretender saber todo lo que se publica en internet es tarea vana, las 24 horas del día que estuviésemos colgados del teléfono no serían suficientes.

.

Quizá el primer filtro que pudiéramos establecer es ceñirnos a conocer aquello que podemos entender, que según Castilla del Pino sería el principal objetivo de la comunicación. Y lo que veamos que no entendemos nos permitirá establecer una pauta de formación que nosotros mismos podemos planificar y desarrollar, sin necesidad de apuntarnos a cursos especializados, aunque qué duda cabe que podemos acceder a todos los cursos que nos interesen.

.

No hacerlo así, poniendo atención en lo que nos interesa, nos lleva a la nefasta práctica del “scroll infinito”, ese anzuelo que se han inventado los medios de comunicación para cazar nuestra atención.

.

Que sí, que puede ser muy divertido para tener material con el que hacer chistes en las cenas de cuñados, pero ¿de verdad que queremos pasarnos el día parloteando como cotillas los vicios del vecino, la paja en el ojo ajeno, mientras la viga que crece en los nuestros nos va cegando cada día más?

.
.
El lenguaje, desde siempre, tiene dos posibles funciones: comunicar y ocultar. Cuando queremos compartir algo, lo hablamos; y cuando queremos ocultar algo, hablamos de otra cosa para desviar el foco de la atención. Como el pajarillo que arma revuelo lejos para evitar a la culebra descubrir la verdadera ubicación del nido. Esa es la virtud del lenguaje y la palabra, su ambigüedad, que sirve para algo y para lo contrario. Su virtud y a la vez su principal defecto, que no es preciso. En el pecado lleva la penitencia.


Ristra Comunicación: Comunicación, hablar por hablar, incapaz, Comunicaución

Scroll al inicio
Librosdeleer
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.