Dejo este comentario en el apartado “no leer” porque sólo es un apunte biográfico sin mayor interés que el de resaltar los efectos de la Ley de Moore.
Me regalan 20 gigas en pCloud (el servidor del CERN), y estoy como loco de contento. No soy partidario de la gratuidad por aquello de que “si el producto es gratis, el precio eres tú» pero en este caso me sirve el aval de, como dicen en pCloud “made in Europe” y los productos europeos tienen la garantía legal de la lgpd (ley general de protección de datos), que los productos americanos no tienen.
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Vengo a recordar la evolución de mis capacidades informáticas desde que abordé la evolución, y soy incapaz de entender cómo puede ser que se dé la Ley de Moore (esa que dice que cada dos años hay en el mercado el doble de potencia informática), pero es un hecho.
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Algo a resaltar: cada vez que me hice con un disco duro mayor, fue precedido de la idea de “buah! esto no lo doy yo rellenado ni en toda mi vida”.
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En 1985, mi primer PC, tenía un disco duro de 10 megas, las mismas que mi primer Mac en 1987.
En 1992, mi primer Macbook (el primer portatil de Mac) tenía 40 megas (¿dónde vas, exagerao, pa qué quiero yo tanta memoria?)
En 1993, mi primer ordenador de sobremesa fruto de la indemnización de un despido por cierre empresarial (Mac también, claro. Fue en 1996 que declaré que la batalla la había ganado Mac. Ver aquí porqué), disponía de 250 megas.
En 1999, mi primer iMac, el de forma de culito, el primer ordenador que llegaba al mercado sin disquetera, sólo lector de CD y conexión directa a Internet, venía de serie con la increíble capacidad de 4 gigas.
Y en 2006, mi primer portatil Mac comprado para hacerme vendedor autónomo, ya venía con las 256 gigas que se pasarían a convertir en estandar porque por entonces se empezaba a dar por hecho que no hacía falta disponer de grandes capacidades, ya que el grueso de lo que necesitásemos lo íbamos a tener disponible en la nube.
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Y me pregunto ¿si hoy un servidor serio como pCloud del CERN regala 20 gigas, será índice de que en cinco años dispondremos todo el mundo de un terabite disponible en la nube?
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Sea como sea, se confirma que el volcado digital global será la pauta de los nuevos tiempos. Y que Marvin Minsky tenía razón al concebir la digitalización informática como una revolución del calado de la aparición de la escritura en Sumeria hace 5000 años.
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No lo veremos, pero podemos ir degustando las mieles de dicha civilización aprendiendo a darle buen uso a tanta potencia cognitiva, impidiendo que se emplee para fines perversos como los drones y los misiles que los malos están diseñando para deshacerse de sus enemigos.
