Arquímedes (287-212 a.c.)
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Famoso por el principio de la palanca (dadme un punto de apoyo y moveré el mundo), Aquímedes fue un matemático griego que vivió 75 años en el siglo III a.c. También conocido por el principio volumétrico que lleva su nombre: el agua que desplazo en la bañera llena cuando me meto en ella es igual a mi peso corporal, que cuando lo descubrió le llevó a salir desnudo por la calle gritando “Eureka, lo encontré”. Murió al parecer cuando, abstraído en unos cálculos, el soldado que lo mató intentaba que le hiciera caso y él le dijo “no molestes a mis círculos”

palimpsesto de Arquímedes.
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Sabemos poco de él porque se han perdido la mayoría de sus obras, aunque hay una peli francesa estupenda con un título estupendo: “El té del harem de Arquímedes” (en francés “Le téorem (té au harem) d’Arquimedes).
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Pues bien, hace unos años apareció un palimpsesto (papel de pergamino, piel de becerro) donde se habían grabado unas oraciones después de borrar el contenido anterior. Y escarbando en lo anteriormente escrito en ese palimpsesto, se descubrió que era Arquímedes quien lo había escrito con sus anotaciones. Se le conoce como el “Palimpsesto de Arquímedes”.
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El 29 de octubre de 2008, coincidiendo con el décimo aniversario de la adquisición del palimpsesto por subasta, toda la información derivada del documento, incluyendo imágenes y transcripciones, fueron alojadas en Internet para su uso bajo una licencia Creative Commons, y las imágenes procesadas del palimpsesto fueron publicadas en orden en Google Libros.[11] (wikipedia)
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Da que pensar, la verdad. Imagínate que dentro de tres mil años, alguien encuentra el ordenador que tiraste a la basura hace una década, que alguien lo encontró y borró lo que tu habías grabado y lo usó para sus menesteres. Llega el listo de turno y cacharreando en el aparato logra desencriptar lo que tú habías borrado y nos venimos a enterar de que le ponías los cuernos a tu señora con la vecina del quinto. Preocupante.
