O, bien escrito, “la vuelta al colegio”, que Noemí Carro llama Back to School que también podríamos traducir como “la espalda de la escuela”, así que me quedo con la versión hispana.
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https://elpais.com/elpais/2013/05/29/opinion/1369819880_945316.html.
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Vuelta, ¿porqué vuelta? ¿porqué habíamos dejado la escuela?, algo que nunca debió pasar. En la escuela estamos desde el mismo momento del nacimiento hasta que nos llegue el último resuello. Si nos olvidamos de aprender cada día, lo tenemos mal. A las pruebas me remito: en los años 80-90 se fue dando un incremento permanente de abandono escolar, fenómeno al que nadie supo meter mano, y hoy nos encontramos con los informes PISA que apuntan claramente a que nos dirigimos a una sociedad idiocrásica, del gobierno de los idiotas como bien indicaba la película “Idiocracia”.
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Una vez aclarado, sigamos.
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Volvemos ¿al colegio o a la escuela? El colegio es la asociación de colegas (de co-legere, los que leen lo mismo) y no queda claro si incluye a los educandos como parte integrante o como mero actor pasivo.
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Escola sin embargo alude directamente a los desocupados que acuden a formarse-informarse. Deriva de la schola romana, que a su vez deriva del griego esjolaso, vagar o no trabajar con las manos.
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Así que la vuelta al cole, más que como una vuelta al trabajo forzado de aprender, conviene entenderla como un retorno al disfrute del tiempo ocioso, donde, de paso, aprenderemos mil cosas que serán más o menos útiles, pero alimentarán lo que los orientales llaman el depósito kármico. De la selección que hagamos del material con que rellenamos ese depósito va a depender que tengamos un futuro más o menos auspicioso.
